Croqueta Tradicional: Receta y Variedades
Las crujientes y sabrosas croquetas son todo un clásico para disfrutar en cualquier ocasión. Con su interior cremoso y rebozado crujiente son el plato ideal con el que te vas a chupar los dedos.
Su versatilidad es clave para lograr resultados innovadores que conquisten paladares más exquisitos. Croquetas de pollo rustido, cocido, o jamón y queso, son las más populares, pero hay de setas, quesos, jamón ibérico, pescados, rabo de toro, o incluso veganas, con alternativas lácteas o sin gluten, para aquellos con necesidades o preferencias dietéticas. Los hay de todos los gustos que prefieras, su variedad es prácticamente ilimitada, pero todas coinciden en lo mismo: están deliciosas.
Hay innovaciones con nuevos sabores y combinaciones; y con sus métodos de cocinado, con el air fryer, por ejemplo. Eso las hace originales, pero ninguna se compara con el auténtico sabor de la croqueta tradicional.
Aunque parezcan sencillas, su proceso es más complicado de lo que parece, ya que para conseguir su irresistible sabor, hay que saber prepararla bien. Hoy os traemos la receta de la croqueta tradicional, con la opción de añadirle el toque especial que tú prefieras.
Ingredientes (para 5 personas)
- 700ml de leche
- 1 cucharada de mantequilla
- 170g de jamón ibérico
- 300ml de nata líquida
- 80g de harina
- 1 hueso de jamón
- 1 cebolla
- 3 huevos
- Pan rallado o Panko
- Aceite, sal y pimienta
Elaboración
- Para empezar, cogemos una cazuela y vertemos leche, nata líquida, y el hueso de jamón. Cuando hierva, retirar y enfriar.
- En otra cacerola, echamos aceite, y cuando esté caliente, incorporamos cebolla triturada en trocitos para sofreír.
- A continuación, bajamos el fuego y echamos la harina sin parar de remover para evitar que se queme. Lo salpimentamos al gusto hasta que quede tostado.
- El secreto de una buena croqueta está en la bechamel, dicen, así que para su proceso, vertemos la masa que se había retirado, sin el hueso, al mismo tiempo que se remueve con la varilla o batidora eléctrica durante 4-5 minutos. Se conseguirá una textura consistente y espesa, hasta que se forme la bechamel con una masa homogénea sin grumos.
- Una vez la bechamel está lista, se retira del fuego.
- Este es el paso opcional, el momento para introducir cualquier ingrediente para elevar el plato, disfrutar de nuevos sabores o innovar. Se incorpora pimienta, y lo que desees, ya sea pollo troceado, espinacas, o setas, y se mezcla bien.
- A continuación, tapamos el recipiente de la bechamel con papel film, y pasados 15 minutos, se introduce en la nevera para que endurezca la masa, durante 4 a 8 horas.
- Cuando esté listo, retiramos la masa de la nevera, y con las manos le damos la forma deseada, ya sea la ovalada característica, o una más redondeada.
- Pasamos las croquetas por huevo batido y pan rallado o Panko (si las quieres con rebozado más grueso y más crujientes), y las freímos en abundante aceite en una sartén entre 150-170ºC hasta que se doren.
- Finalmente, las retiramos, secándolas con papel absorbente para evitar exceso de aceite.
Con 10 sencillos pasos, aunque de proceso lento, se consiguen estas cremosas y tradicionales croquetas, perfectas para comer recién hechas y disfrutar de su suave sabor.
Aunque si se prefiere, otro buen uso es congelarlas, teniendo en cuenta que hay que saber qué momento es el idóneo y qué método hay que usar para que no se rompan o abran posteriormente. Son una gran opción cuando hay mucha cantidad de masa sobrante o para conservar el producto y disfrutarlo en otras ocasiones.
¿A qué esperas? Anímate a hacerlas.